17 de abril de 2014
Carta a Gabo de parte de una futura estudiante de literatura
17 de abril del 2014, Gabo fuiste un amigo y un enorme maestro a la vez, no hay mejor manera para conocer a una persona que leerlo, por eso puedo presumir que te he conocido mejor que a mi propia familia, es por eso que tu partida me ha dolido más de lo que la gente pudiera pensar.
Van tres grandes, los últimos grandes, que se han ido en el mismo sexenio: Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco y ahora tú, pareciera una cruel metáfora de la llegada al poder de ese tal Peña Nieto que nunca en su vida ha abierto uno de tus libros.
Ahora me siento la persona más afortunada del mundo por haberme topado contigo en carne y hueso apenas a finales del año pasado y fue más emocionante que ver a cualquier rockstar pues literalmente me dejaste sin palabras, lo único que pude hacer fue sacar mi celular para tomarme una foto contigo y con mi madre que siempre te ha amado mucho, tanto que me ha dicho que quiere poner esa foto en un marco con mariposas amarillas.
Gabo, mi más grande sueño era que vivieras más tiempo que Úrsula Iguarán pero desde hace unos días habíamos vivido la crónica de una muerte anunciada. Te cuento que hoy fui al remate de libros del Auditorio Nacional, desde el martes lo tenía contemplado, me he topado con que esos lugares se han tapizado de ridículos libros de superación personal y recetarios de pollos y carnes, en verdad ha sido complicado conseguir literatura, hacen falta personas que se atrevan a hacerla, así como tú.
Te cuento también que me acaban de aceptar en la UNAM para estudiar Lengua y Literaturas Hispánicas, en parte ha sido gracias a tu inspiración y a tu manera de escribir realismo mágico, sin duda para mí fuiste el más grande escritor latinoamericano que ha pisado este mundo.
Mi amigo más respetado, espero que tu viaje sea placentero y que te reúnas por fin con algunos de tus más grandes amigos.
Es impresionante como una lectora puede encariñarse tanto con algún personaje y te digo esto porque le tengo un cariño especial al Coronel Aureliano Buendía, a él y a sus pescaditos de oro, una persona muy compleja a la que me hubiera gustado conocer si fuera real. En cosas como esa se presenta tu enorme don de crear mundos, y mundos dentro de esos mundos ¿fueron reales los muertos de la compañía bananera?
En fin Gabo, tengo que despedirme y desearte un buen viaje, aquí abajo seguiremos intentando crear talentos nuevos, aunque hasta ahora no se ha podido lograr algo tan grande como tú no voy a perder la esperanza y sin duda me voy a esforzar por ser la décima parte de lo enorme que eras, maestro te quiero como a nadie.
Sinceramente,
Fernanda P.
(@Ifoughtthewar)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
